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¡¿Tú Eres Mi Niñera?!

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Linda mañana del sábado, pájaros cantando, el viento moviendo delicadamente las hojas de los árboles, el olor del suelo fértil de los jardines Uchiha era embriagador, sin embargo adentro de las instalaciones se podía escuchar un ruido bastante alertador, como si de la nada aquella residencia se hubiera convertido en un campo de batalla

- ¡Mamá!- gritaba un chico de 19 años de edad corriendo con un cuaderno en las manos cubierto de mantequilla

- ¿Ahora qué Itachi?- ya fatigada una mujer sentada en una silla en frente de una mesita de té rodeada de su precioso jardín pensando en que tal vez podría tener un día sin tener que soportar las travesuras de su pequeño “angel”

- Sasuke. Eso pasa…- tomo asiento junto a su madre viéndola a los ojos- mamá es genial que seas toda ternura, pero ¡Tienes que ponerle un alto a ese niño del diablo o te juro que lo aré yo!- se levanto y azotó el cuaderno en el suelo- Lo digo sin bromear. Ponle un maldito “alto”- retirándose

- ¿Qué aré ahora?- parándose de la silla, los tacones sonaban a medida que caminaba por los pasillos de la mansión Uchiha. Cuando de pronto en su pantalón se escucho el sonido de su teléfono celular- ¿Si?

- Mikoto soy yo Kushina- se escuchaba al otro lado de la línea, una voz llena de cansancio como la de ella- Necesito ayuda, Minato y yo, ya no sabemos que hacer con Naruto. Lo suspendieron de la escuela una semana por llenar el cabello de una niña con pegamento- La pobre mujer se escuchaba mal, no preocupada sino muy estresada

- A mi no me pidas consejos amiga- resignación e impotencia eran los elementos que tenía la peli negra a su favor- Sasuke ha arruinado el cuaderno de apuntes musicales de Itachi. No sé que hacer- al parecer Kushina entendió que no era la única que pasaba por una situación difícil

- ¿Te parece si quedamos en el restaurant de siempre a las 6 de la tarde?- en un intento de conversar más, cara a cara

- Me parece bien, te veo allá ha y saluda de mi parte a Minato-

- Claro y tu saluda al ogro de ¡mi! parte- ambas rieron por el sobre nombre que le había puesto Kushina a su esposo

- Nos vemos amiga- colgó el celular- ¡Sasuke!-

- ¿Qué mamá?- apareciendo un niño de 15 años con lodo por todos lados

- Saldré un momento con la tía Kushina. Trata de no hacer muchos destrozos cuando vuelva ¿Sí?- acariciando el cabello lleno de polvo

- Lo intentaré- sonriendo con malicia, una pequeña sonrisa que decía tantas cosas pero solo una concreta “Dejaré la casa patas arriba”

Ya con 10 min de la hora acordada la mujer se apresuró a cambiarse de ropa, unos pantalones de mezclilla azules, un par de tenis de color blanco, una blusa color blanco junto un suéter color rosa, se encamino una vez arriba de su auto color rojo hacia el restaurant donde se vería con su amiga, cuando bajo ya en el estacionamiento se dirigió a la puerta

- Buenas tardes señora Uchiha- saludó el mesero

- Buenas tardes Mat- contestó la mujer- Dime si ya llego Kushi….

- ¡Mikoto!- grito una mujer de extenso cabello rojizo, un vestido morado con bordados de flores blancas, unas sandalias cafés

- ¡Ha! ¡Kushina-chan!- corrió a su encuentro con felicidad- ¿Te parece si tomamos una mesa?-

- Me encantaría, pero tú invitas- bromeó con una sonrisa

- Nunca cambiarás-

Al estar ya en una de las mejores mesas del restauran con dos tazas de café charlaban sobre sus problemáticos hijos

- No entiendo en que estoy fallando como madre- se lamentaba Kushina- creo que es porqué Jirayra esta demasiado tiempo con mi pequeño- tomaba un sorbo del liquido

- Dímelo a mí- suspiraba la peli azabache- estoy al borde de la locura y parece no importarle- dejó la taza en el platito sobre la mesa- ¿Qué aremos? Yo por mi parte ya intenté de todo, tortura, amenazas, internados, ¡Aislamiento! Y parece no importarle en lo más mínimo-

- Que problema- la peli roja bajo la mirada- Camarero la cuenta

Se dirigían al estacionamiento con tranquilidad hasta que un papel calló en la cara de Mikoto

- ¿Qué es esto?- quitándose el papel del rostro- ¡Kushina mira esto!

- ¿Un anuncio?-

“_¿Tiene problemas con sus hijos?_
_¿Ya no sabe qué hacer?_

¡No busque más!

Y marque al teléfono en cuestión: 044-55-09-87

-*Niñeras de Hierro*-

¡A su servicio!” ​


- ¡Si eso es lo que necesitamos!- chasqueó los dedos la peli roja

- ¡Rápido Kushina el teléfono!- sonreía la otra mujer como si su ángel le hubiera dado alas para continuar con su papel de madre

- ¡Ten!- dándoselo

- ¡A ver!- comenzando a marcar- 044-55-09-87

- Buenos días, servicio de niñeras ¿Con quién tengo el gusto?- preguntaba una voz fémina

- Si buenos días, mi nombre es Uchiha Mikoto-

- ¿U Uchiha?- parecía sorprendida- He sí, dígame-

- Pues me gustaría el servicio- intentando ocultar la emoción- ¿He se puede para está noche?

- Por supuesto, el servicio es de 24 horas ¡Deme su dirección y en cuestión de minutos mandaremos a una de nuestras niñeras!-

- Ok- comenzando

- Lo tengo, la chica que enviaremos se llama Haruno Sakura, no se deje llevar por la apariencia, es una de las mejores-

- Si entiendo-

- ¡Espera! ¡Yo también quiero el servicio!- grito Kushina al ver que Mikoto se preparaba para colgar, ella le dio el teléfono- ¡Soy Uzumaki Kushina y también me gustaría el servicio para hoy!-

- He con gusto, solo deme su dirección- un poco extrañada por la situación

- ¡Si!- alegre, dando sus datos

- La niñera que asignaremos se llama Hyuuga Hinata- dijo al terminar de apuntar- Pero antes me gustaría decirle el costo…-

- Mientras hagan su trabajo bien, me da igual el costo. Gracias- colgando- ¡Haaaa!- gritaban las dos mujeres abrazándose la una a la otra saltando

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Mientras tanto en la residencia Uzumaki un niño de cabello rubio se veía en su habitación llamando por teléfono

- Te suspendieron ¿Dices?-

- Si la mendiga bruja de Tsunade-oba chan dijo “Si no puedes comportarte, no regreses”- haciendo distorsión de su voz simulando la de una mujer estúpida

- Valla, haces que la expulsión parezca fácil de ganar. Debo darte crédito Naruto-

- ¡Na!- alzó los hombros- Solo es la práctica

- Pero no entiendo ¿Qué tenias contra esa niña para hacerle algo así?-

- Recuerdas a una niña… he como se…. A sí…. ¿Recuerdas a la niña Hyuuga?-

- Ajá-

- Pues le debía un favor- sonrió al saber que había pagado su deuda

- ¿Qué hizo por ti?

- … he- sonrojándose- ¡Eso es privado!

- Como digas- dijo en un suspiro- Oye creo que mi madre ya regreso, debo colgar-

- Está bien- colgando y aventando el teléfono a su cama- Que aburrido es estar castigado- acostándose en el suelo a mitad de su habitación

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En la mansión Uchiha

>> Tenían que castigar a ese dobe << pensaba al pasear por toda la mansión aún con lodo por todo su cuerpo- ¿A quién se supone que molestaré?

- ¡Hijo ya llegue!- anunció su madre. Sasuke bajo por las escaleras al con la mujer

- ¡mamá!-

- Sasuke te tengo noticas- tomando una actitud más seria

- ¿Si?- extrañado por el cambió de actitud de su madre

- Voy a salir- el peli negro sonrió- Pero te dejaré con una niñera- borrando la sonrisa de la cara de Sasuke

- ¿Qué? ¿Acaso tengo 5 años? ¡No necesito una niñera!-

- ¡La necesitas!- salió Itachi de su escondite. Atrás de la escalera- Voy a salir también con la banda- apresurándose a salir de su hogar azotando la puerta

- Decidido- sentenció Mikoto

- Ni de broma, no quiero niñera- cruzándose de brazos

- Sasuke- arrodillándose tomó el hombro del pequeño- sé que eres un niño grande. Pero debes comportarte como tal, estoy así- hizo una seña con sus dedos, índice y pulgar, casi separados a punto de tocarse- de llegar a la locura total- acarició la cara empolvada- ¿eres un niño grande?- él asintió- Demuestra que lo eres y deja esa actitud que me saca de quicio

- ¿Cómo?- sin entender ¿Qué actitud molestaba a su “casi” acabada madre?

- Comportándote según tu edad ¡Hijo!- se levantó- La niñera vendrá pronto, y quiero que te comportes- aún sin aceptar del todo su situación asintió- Kushina y yo saldremos de nuevo con unas amigas- caminando seguida de su niño

- ¿La tía Kushina?- sorprendido- Entonces el dobe se salvó

- No lo creas tanto- sonrió

>> Entonces. A Naruto también le consiguieron niñera << Un poco aliviado de saber que no sería el único desdichado

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En la mansión Uzumaki

Una mujer de cabello carmesí entraba por la puerta principal cuando unos brazos la encerraron

- ¡mamá!- saliendo de su cuarto abrazando a la peli roja

- Naruto- rio un momento cuando el rubio la soltó- saldré de nuevo con Mikoto-san-

- ¿Otra vez?- ya fastidiado

- Pero no estarás solo…-

- Si, si, estaré con el viejo pervertido ¿No?-

- No-

- ¿Entonces con la anciana?- levantando una ceja

- No- haciendo una sonrisa- Una niñera

- ¡¿Qué?!- grito haciendo que resonara en toda la mansión

Pero el timbre de la puerta principal sonó

>> ¿Qué hice para merecer tal castigo? << pensaba cuando veía a su madre girar el pomo abriendo la puerta

- Ho hola- saludo la niñera

- ¿Tu debes ser Hinata-chan verdad?-

>> Esto no es posible << Impactado

- Hai, Soy Hyuuga Hi Hinata- viendo al rubio algo sorprendida y con cierto rubor

>> O tal vez no sea tan malo tener niñera<< sonriendo en sus adentros

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- Sasuke, se bueno con la niñera- dijo su madre despidiendo a su hijo. El timbre toco- Vaya justo a tiempo- escucho desde su cuarto

- ¿Sí?- saludo una sirvienta abriendo la puerta

- Buenas noches- saludó una peli rosa con ropa casual y una mochila color lila- Soy la niñera. Haruno Sakura

- Déjala pasar Helga- dijo Mikoto bajando las escaleras con un vestido de noche color azul marino- ¿Tú eres Sakura?-

- Así es- pasando

- Me alegro, deja te explico lo que aras-

>> ¡Mierda!<< pensaba Sasuke escondido tras una pared arriba de las escaleras perdiendo de vista a las dos féminas cuando entraron a una habitación, su nueva pesadilla >> Haruno ¿Cómo te atreves a entrar a mis dominios? <<

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- Y eso es todo- paró la peli negra- ¿Alguna duda?-

- ¿A qué hora debe ir a dormir Sasuke-kun?- mirando a su. Ahora, jefa

- Sería bueno que fuera a las 9:00- pensativa de la actitud de la niñera,

- Entiendo. A las nueve será- despidió a la señora Uchiha con un “Cuídese” Para entrar a la mansión y observar el desastre, suspiro >> Que horrible ¿Sasuke-kun es así siempre?<< Subió por las escaleras esperando su primer encuentro con el chico más popular y “serio” de toda la escuela, pero cayó en cuenta de que no sabía donde era su habitación

- Disculpa- llamarón a sus espaldas

- ¿Qué pasa?- preguntó visualizando a una mujer de mediana edad castaña de ojos verdes con en atuendo de la servidumbre

- He de hecho me temó que está buscando la habitación de Sasuke-sama-

- Así es- intentando ocultar su nerviosismo bajo una capa de seriedad

- Es la que está al fondo a la izquierda- señaló con una amigable sonrisa- Soy Eleonor

- Sakura- contestó ya un poco aliviada de saber a donde se tenía que dirigir- Haruno Sakura

- Sakura-san si necesita algo no dude en llamarme, a mi o a cualquiera del equipo- ofreció haciendo una pequeña reverencia y retirándose a hacer sus labores

>> No dudo que lo aré << pensaba la peli rosa observando la espalda de la mujer >> Equipo<< paso por su mente cuando caminaba en dirección a la habitación de, ahora, Sasuke, si nada de Sasule-“Kun”

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En la habitación de Sasuke

- Maldita sea ¡¿Por qué rayos no contesta?!- escondido en su armario con un teléfono en la mejilla

- Lo sentimos, el número que marcó está fuera de servicio- decía la operadora por quinta vez. El peli negro lo arrojo contra otro extremo haciendo que esté rompiera, que más daba el teléfono era de Itachi

- Ya tengo una nueva escusa para matarlo- pensaba en la cabeza del rubio dando vueltas en la tierra después de a ver pasado por la guillotina

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En la habitación de Naruto

- Naruto ya es hora de cenar- anunció Hinata

- Vale ya voy- parándose del sillón que estaba frente a la Tv- ¿Habrá ramen?- emocionado

- No, tu mamá fue muy especifica, nada de ramen- caminando hacía la cocina seguida del pequeño rubio

- Pero no es justo- inflando sus mejillas cruzando los brazos

- Te diré que aremos- volteó su cuerpo viendo a Naruto- Come lo que Miky-san te ara y hablare con Kushina-sama para poder convencerla de que te haga ramen de vez en cuando

- ¿Serán más de 5 tazones?- con ojos brillosos

- Veré que puedo hacer- estando segura de que no podría conseguir tal milagro

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De vuelta en la habitación de Sasuke

>> Debo pensar ¿Cómo deshacerme de ella sin que parezca que me deshice de ella? << Mientras se mostraba pensativo no notó cuando la puerta de su armario tiraba hacía la izquierda, paso saliva por su garganta, movió la cabeza y vio a una joven peli rosa- Hola- dijo frío

- Si, hola- una media sonrisa adornaba su rostro- ¡¿Se puede saber qué es esté desorden?!- señalando su cuarto, era como si viera su cuarto de cabeza, era difícil pensar que el chico toda seriedad de quién siempre escuchaba entre suspiros de sus alocadas compañeras era tan… niño

- Deja en paz mi desorden- manteniendo postura

- Ha- suspiro- Tú me conoces, y yo te conozco, vamos en el mismo salón y solo quiero poner algo en claro Sasuke. Me molesta cuando un niño de nuestra edad se pone moños de princesa, así que aré caso a las órdenes de Mikoto-san y te lo pediré amablemente: Levanta cada cosa que esté fuera de su lugar y después bajas a cenar, la cena será a las 8:30 de la tarde y ahora son las 7:32- mirando su reloj de mano y caminando hacía la salida- Por cierto soy tu niñera. Haruno Sakura- cerrando la puerta

Fin de Capitulo​

(Este Fanfic no es de mi autoria, si es tuyo repórtate con nosotros para darte los créditos)

La niñera

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Bufó con ira, sintiéndose obligado a recibir tratados de un bebé. No quería admitirlo, pero sí. Tenía que soportar aquella obligación por parte de su matriarca. La observó a los ojos con fastidio —como si la estuviese desafiando con la mirada— y bufó nuevamente para que ella se diera cuenta de su estado.

La morena sonrió con cierta gracia acumulada en sus emociones. Realmente le ocasionaba una sensación risueña visualizar a su procedente lleno en cólera, pero de manera cómica. Colocó su mano derecha sobre la cabeza del pequeño y lo despeinó como es normal en muchas madres.

Él hizo un sonido que recalcaba su incomodidad, por lo que la señora dejo de desorganizar sus hebras azabaches, al igual que las de ella.

—¡Vamos, Sasuke-chan! Ella es muy gentil y dulce. Te divertirás mucho y le tomarás mucho cariño —habló llena de apacibilidad la mayor en la escena. El niño se tiró en el sofá con desgana, ahogado en cólera.

—¿Por qué me debo quedar con una niñera? —espetó no exactamente gritando, pero sí con molestia. Él no era ese tipo de chicos escandalosos a pesar de su corta edad, pero sí era algo impaciente.

La dama se sentó junto a él con mucha elegancia, que se notaba en su manera de descender. Estaba apoyando su rostro en la palma de su mano lleno de aburrición, cada vez incrementando más su desagrado.

—Debo hacer este viaje de negocios. Desde que tu padre ya no está… ahora somos Itachi y yo quienes nos encargamos de la empresa. Se paciente, Sasuke-chan —suspiró media triste al recordar lo de su difunto esposo. Él hizo lo mismo.

Reinó un lapso de tiempo lleno de silencio, en el cual sólo se podían escuchar los grillos que cantaban desde afuera de la casa. Era la hermosa voz de la naturaleza nocturna susurrando que todo estaría bien para el Uchiha.

El joven parpadeó un par de veces hasta que al fin pudo exhalar unas pocas palabras.

—Hm. Sabes que haré esto sólo por la empresa. No quiero estar con una niñera; ¡puedo cuidarme solo! —exclamó el masculino dependiente.

La matriarca sonrió rebosante de astucia.

—Eso es lo que dicen todos los niños de tu edad. Además, iré al país vecino; Suna, el cual está a muchos kilómetros de aquí —explicó con sabiduría maternal. Un poco corrupta, pero al mismo tiempo llena de amor, como se supone que es una madre.

El chico tan sólo resopló resignado ante los argumentos de su superiora. Era normal que ella lo venciese en cuanto a pruebas, por lo que él vivía en un mundo lleno de derrotas ante la aludida.

La fémina ascendió del mueble y se retiró de la sala, para dirigirse a su habitación a preparar lo que le faltaba, lo cual ya no era casi nada. Sólo unos ropajes que irían en su maleta y su abrigo. Así estaría preparada para partir.

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El tiempo pasaba a una velocidad casi imperceptible. El tik tok del reloj colgado en la pared derecha de la sala resonaba una y otra vez haciendo eco en la mente del infante, lo cual ya lo tenía irritado; por lo que se dedicó a encender aquella caja electrónica que estaba enfrente al sillón.

Pasaba con monotonía los programas que se presentaban en el aparato de tamaño regular.

<<No hay nada bueno que ver…>>, pensó irritado en sobremanera. Era casi increíble que un sábado no habían canales de entretenimiento para él.

¿Deportes? No. ¿Canal educativo? No. ¿Cocina? No. ¿Moda? ¡No!

Todo era tan aburrido… Hasta que sonó el singular sonido del timbre en la puerta principal; lo cual no preocupó para nada al joven, por lo que la madre del aludido se dedicó a abrir la entrada.

—¡Pasa, adelante!

—¡Muchas gracias, señora Uchiha!

Eran voces que se podían oír. La de su matriarca,… y la de otra chica. Una voz que de inmediato llamó la atención del niño, haciéndolo voltear bruscamente el rostro hacia la procedencia del sonido… o por lo menos hacia donde le indicaba su sentido auditivo.

En ese instante, hizo aparición en la sala —entrando por el pasillo que conectaba la entrada con la pieza— una joven colmada de complejas cualidades que la llenaban de singularidad.

Era sinceramente hermosa. Desde arriba se podían apreciar sus hebras craneales largas y de una tonalidad extravagantemente rosácea, que al parecer, llegaban hasta la cintura de la fémina.
También estaba su amplia pero linda frente y un poco más abajo aquellas dos esmeraldas que reposaban en sus cuencas llenas de brillo e inocencia.
Sus lindas y delicadas facciones, su blusa rosa y su falda que no era muy pegada a sus piernas… Además de aquellas lindas zapatillas de pequeño tacón.

Pero lo que más le había llamado la atención al infante, eran aquellas dos piedras verdes y preciosas que estaban observándolo sin malicia alguna.
Por primera vez en su vida, tragó grueso.

—¡Él es mi hijo menor del que te hablé, Sakura-san! —espetó con libertad y ansias la morena a la recién llegada.

La chica de cabellos rosados sonrió.

—¡Oh! Entonces tú eres Sasuke —exclamó maravillada ante el lindo rostro del infante—. ¡Mucho gusto! Soy Sakura, yo seré tu niñera.

—Hm. El gusto es todo tuyo —habló groseramente mientras se levantaba del sofá y se alejaba de allí con destino a su habitación.

La recientemente llegada quedó algo confundida. ¿Por qué el masculino la había tratado con tanta indiferencia, sobretodo al saber que ella sería su aya? Eran preguntas así y más las que cruzaban la mente de la adolescente.

La señora con abrigo, maletas y boletos de avión se disgustó ante aquella reacción por parte de su niño. Pero claro; él era así, y así había que aceptarlo. Además de que Mikoto sabía que su hijo se comportaría de esa forma ante la jovencita.

Procedió a disculparse en su nombre.

—Sakura-san, perdona a Sasuke-chan. Ya se está creyendo un “hombrecito” y dice que se puede cuidar solo —masculló con irritación la matriarca.

Sakura volteó a observarla con una sonrisa.

—Tranquila, señora Uchiha. Yo lo tendré todo bajo control —habló con astucia recalcada.

Antes de irse, la mujer fue al segundo piso a despedirse de su hijo con un beso en la frente además de un muy dulzón y cariñoso “te amo, hijo”.

—¡Nos veremos en cinco días! —fue lo último que dijo antes de subirse en aquel taxi que la llevaría al aeropuerto. Ambos, la adolescente y el infante se despidieron agitando su mano.

Después de eso, los dos ingresaron nuevamente al domicilio Uchiha. Sasuke no dijo nada, y se dirigió directo a su habitación, pues como de costumbre, él se acostaba a las 9:00 PM. Una hora muy buena para un niño de su edad.

Aquello sorprendió un poco a la aya, pero se atrevió a interrumpir el ascenso por las escaleras del niño.

—¡Eh! ¿A dónde vas?

—A mi habitación… para dormir —habló en seco el varón.

Ella se limitó a sonreír.

—Pero pensé que podíamos conocernos un poco más… Así nos llevaríamos mejor —con inocencia fue planteando cada palabra en sonido, mas a él no le importó.

—Hoy tuve práctica de fútbol y estoy exhausto —sentenció con una incómoda indiferencia—. Me voy a dormir.

Y así, el infante prosiguió con su ascenso al segundo piso por aquellas escaleras. Al irse, la fémina de pelo rosáceo se tiró con desgana en el gran mueble de la sala. Sabía que lo que le había tocado no sería fácil, y mucho menos con aquel niño; aún así, le estaban pagando bien.

Quedó mirando el techo por unos segundos, y de su gran bolso lleno de ropa, cepillo de dientes entre otras cosas, sacó un lindo blackberrycon tapa color rosa pálido. Marcó unos números y lo colocó en su sentido auditivo.

Esperó a que contestaran.

—¿Sí, Hinata? Habla Sakura. Dile a Ino que no podré ir a la reunión. Por… cosas personales.

—E-Está bien, S-Sakura-chan —y dicho aquello por la Hyuuga, cerró su móvil y se dedicó a si misma unas palabras.

<<Prepárate, Haruno; esto no será fácil>>

Fin de Capitulo​

(Este Fanfic no es de mi autoria, si es tuyo repórtate con nosotros para darte los créditos)
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